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SERBIA Serbia y Montenegro . ?" ¿ Significa eso que tengo derechos? " . Proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas objeto de trata para la prostitución forzada en Kosovo
“¿Significa eso que tengo derechos?” – Proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas objeto de trata para la prostitución forzada en Kosovo
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Amnistía Internacional, mayo del 2004 Índice AI: EUR 70/010/2004
SECRETARIADO INTERNACIONAL, PETER BENENSON HOUSE, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO

TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA
www.amnesty.org/actforwomen

Amnistía Internacional considera que la trata de mujeres con fines de prostitución forzada es una de las formas más generalizadas y omnipresentes de violencia contra la mujer. En este informe, la organización aborda la trata de personas señalando la serie de abusos y violaciones de los derechos humanos que padecen las mujeres y niñas objeto de tal práctica tanto a manos de los tratantes como, posteriormente, en el sistema mismo de justicia penal.

En este informe, Amnistía Internacional intenta aportar su contribución a la creciente interpretación de la trata de personas como una violación de los derechos humanos en general y del derecho a la integridad física y mental en particular, así como del derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona. En el informe se documentan abusos perpetrados contra mujeres y niñas en Kosovo, como secuestros, privación de libertad y negación de la libertad de circulación, que a menudo van unidos a otro tipo de restricciones, como la sustracción de sus documentos de identidad y de viaje. La organización ha averiguado, además, que a estas mujeres y niñas se las ha sometido a torturas y malos tratos, como amenazas psicológicas, palizas y violación.

Pero incluso cuando logran escapar de los tratantes, o son “"rescatadas”" por la policía, muchas mujeres y niñas han quedado expuestas a la violación de sus derechos por las propias entidades que se encargan de hacer cumplir la ley, las instituciones de justicia penal y otros organismos. A algunas se las ha llegado a detener y encarcelar por ejercer la prostitución, o por delitos relacionados con su situación legal, y se les ha negado el acceso a los derechos básicos que tiene toda persona privada de libertad. Las que han conseguido que se les reconozca su condición de víctimas de la trata han visto denegado su derecho a obtener reparación y resarcimiento por los abusos padecidos, y ni siquiera han recibido el apoyo, la protección y los servicios apropiados a su situación. Otras, tras decidirse a declarar ante un tribunal, se han encontrado con una protección escasa o nula frente a sus tratantes.

Kosovo se ha convertido, desde el despliegue en julio de 1999 de la Fuerza Internacional de Seguridad en Kosovo (KFOR) y el establecimiento de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK), en uno de los principales destinos del tráfico y la trata de mujeres y niñas con fines de prostitución forzada.

La organización ha averiguado que, además de las mujeres que los traficantes introducen en Kosovo desde otros lugares (principalmente Moldavia, Bulgaria y Ucrania), un número creciente de albanesas del propio Kosovo –al parecer en su mayoría niñas– están siendo objeto de trata interna con fines de prostitución forzada. Al mismo tiempo, diversas organizaciones no gubernamentales informan de que las redes del tráfico ilícito de personas están llevando a mujeres y niñas albanokosovares a países de la Unión Europea asimismo con fines de prostitución forzada.

Amnistía Internacional toma nota de los reiterados comentarios que la Relatora Especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre la violencia contra la mujer ha formulado sobre la relación existente entre el crecimiento de la trata de mujeres y menores con la militarización posterior a las guerras, la complicidad de las fuerzas de mantenimiento de la paz, la impunidad de que disfrutan los perpetradores y la necesidad de contar con mecanismos para garantizar la rendición de cuentas de esas fuerzas. La Relatora hizo ya referencia al desarrollo de esta industria en su discurso ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU de abril de 2001, mencionando el enorme aumento de la actividad de la trata de personas en Bosnia y Herzegovina y en Kosovo.

Tras la llegada de la KFOR en julio de 1999 se observaron notables focos de prostitución organizada en las proximidades de los lugares donde mayor era el número de tropas de la KFOR estacionadas, constituyendo los militares la mayoría de los clientes, algunos de los cuales al parecer también estaban implicados en el proceso de la trata. A principios del año 2000, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) identificó públicamente a la KFOR y la MINUK como factor causal.

En un principio, el 80 por ciento de la clientela de las mujeres que eran objeto de trata lo constituía la comunidad internacional. El número de establecimientos en los que se creía que trabajan esas mujeres pasó de aproximadamente 75 en enero de 2001 a más de 200 a fines de 2003. El porcentaje de clientela internacional fue disminuyendo al parecer durante ese periodo y se cree que, llegadas esas fechas, en torno al 80 por ciento de quienes utilizaban los servicios de esas mujeres eran hombres naturales de la zona.

Las autoridades reaccionaron con lentitud ante esta situación y rara vez se procesó a ningún tratante. Con objeto de abordar específicamente el problema, en octubre del año 2000 se creó la unidad de la policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución. En enero de 2001 se promulgó el Reglamento de la MINUK “"Sobre la Prohibición de la Trata de Personas en Kosovo”", por el que se penalizaba tanto a los tratantes como a quienes, a sabiendas, utilizaban los servicios de esas mujeres. No obstante, la MINUK no llegó a llevar ante los tribunales a nadie en aplicación de las disposiciones de ese artículo del Reglamento. Éste establecía, además, medidas de protección y asistencia a las mujeres objeto de trata, pero jamás ha llegado a entrar en vigor la directiva para su aplicación. Son la OIM y las organizaciones no gubernamentales locales las que están proporcionando ese apoyo y asistencia. En 2004, el tráfico y trata de mujeres con fines de prostitución forzada sigue siendo generalizado y persisten las denuncias de complicidad oficial.

Amnistía Internacional insta a la MINUK y a las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo a que asuman la protección de los derechos de las víctimas de la trata de mujeres en Kosovo como parte de sus esfuerzos para elaborar y ejecutar un Plan de Acción Nacional para Combatir la Trata de Seres Humanos en Kosovo, tal como exigía el Grupo de Tareas sobre la trata de seres humanos, del Pacto de Estabilidad para Europa Sudoriental. El proceso de elaboración de tal plan comenzó en una conferencia celebrada en Priština/Prishtinë los días 20 a 22 de octubre de 2003.

Amnistía Internacional pide a las autoridades de Kosovo (la MINUK, la KFOR y las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo, según proceda):

· Que hagan cuanto esté en su poder para aplicar todas las medidas necesarias a fin de acabar tanto con la trata interna como con el tráfico y trata de mujeres y niñas con fines de prostitución forzada en Kosovo, especialmente atajando la violación de sus derechos sociales y económicos, violación que las expone a ser objeto de esta práctica;
· Que garanticen que se adoptan medidas integrales para proteger a las víctimas de la trata, y que se les garantiza el derecho a reparación y resarcimiento por los abusos de que han sido objeto;
· Que apliquen políticas que no discriminen de ningún modo a las mujeres y niñas que son objeto de trata y que les garanticen plenamente sus derechos;
· Que se aseguren de que se pone a disposición de la justicia al personal de la MINUK y la KFOR y a otros cuando existan sospechas razonables de que han cometido abusos contra los derechos humanos y delitos comunes relacionados con la trata de personas, como el uso a sabiendas de los servicios de esas mujeres y niñas.

La organización formula además estas otras recomendaciones a la comunidad internacional:

· A la ONU y la OTAN: que apliquen medidas por las que se garantice el procesamiento de cualquier miembro civil o militar de las fuerzas de mantenimiento de la paz por abusos contra los derechos humanos, incluidos los cometidos contra las mujeres objeto de trata;

· A los Estados de la UE y del Consejo de Europa: que garanticen la protección de los derechos de las mujeres que son objeto de trata, especialmente protección frente a la violencia o el abuso contra sus derechos sociales y económicos.

Este texto resume el informe titulado“"¿Significa eso que tengo derechos?”" Proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas objeto de trata con fines de prostitución forzada en Kosovo (Índice AI: EUR 70/010/2004), publicado por Amnistía Internacional el 6 de mayo de 2004. Si desean más información o emprender acciones al respecto consulten el documento completo. En el sitio web http://www.amnesty.org encontrarán una amplia selección de materiales de AI sobre éste y otros asuntos. Los comunicados de prensa de la organización pueden recibirse por correo electrónico solicitándolo en la dirección: http://www.amnesty.org/email/email_updates.html



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SECRETARIADO INTERNACIONAL, PETER BENENSON HOUSE, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO

TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA
www.amnesty.org/actforwomen








              ÍNDICE
              Introducción 1
              Investigación 2
              ¿Qué es la trata de personas? 3
              La perspectiva de los derechos humanos 4
              Diligencia debida 7
              Legislación aplicable en Kosovo 7

              Capítulo 1: Trasfondo de la situación actual 8
              La presencia internacional genera comercio sexual 8
              Responsabilidad y rendición de cuentas en Kosovo 9

              Capítulo 2: La trata de mujeres y niñas en Kosovo 11
              Mujeres y niñas objeto de trata y tráfico a Kosovo 11
              “"Reclutamiento”" 12
              El viaje 14
              Las rutas del tráfico ilícito de personas 14
              Vendidas “"como un trapo”" 14
              En tránsito 15
              La entrada en Kosovo 15
              Privación de libertad 16
              Tortura y otras formas de trato cruel, inhumano y degradante 17
              El derecho a la salud 19
              Esclavitud y servidumbre por deudas 20
              Mujeres y niñas objeto de trata interna 22
              La trata de mujeres de Kosovo al extranjero 25

              Capítulo 3: Respuestas a la trata de personas: aplicación de la ley y justicia penal 27
              Redadas policiales, detenciones y expulsiones 27
              La unidad de la policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución (TPIU) 28
              El Reglamento sobre la Trata de Personas 28
              Después del Reglamento sobre la Trata de Personas 29
              Diferentes estrategias 30
              Control policial de las fronteras 32
              Cierre de establecimientos 32
              Operaciones secretas 34
              Afrontar la cuestión de la demanda 34
              Procedimientos penales contra los tratantes 35

              Capítulo 4: Protección y apoyo a las mujeres y niñas objeto de trata 38
              El derecho a la asistencia 38
              Requisitos para recibir asistencia 40
              Apoyo y asistencia a las niñas 42
              Refugios 43
              Refugios para mujeres objeto de trata y tráfico 44
              Refugios para mujeres y niñas objeto de trata interna 45
              La seguridad de los refugios 45
              El derecho a la protección internacional 46

              Capítulo 5: Acceso a la justicia 49
              Ausencia de asistencia jurídica 49
              Derecho a la protección de testigos 49
              Protección de testigos: la legislación 50
              La Unidad de Protección de Testigos 51
              La necesidad de proteger a testigos 52
              El derecho a la reparación 54

              Capítulo 6: “"Los hombres son como son: será mejor que eduquen a sus niñas”" 55
              La demanda 55
              La “"lista de lugares de acceso prohibido”" 56
              La policía de la MINUK 57
              Procedimientos contra miembros de la policía de la MINUK 58
              La KFOR 59
              Su uso de mujeres objeto de trata y su participación en la trata 59
              Rendición de cuentas 60
              La policía de la MINUK 61
              La OTAN y la KFOR 62
              Las directrices de la ONU 64

              Capítulo 7: Recomendaciones 66
              1.Recomendaciones a la MINUK y a la KFOR 66
              1.2 Recomendaciones a la ONU 67
              1.3 Recomendaciones a la OTAN y a los Estados miembros de la OTAN 68
              2.Recomendaciones para la protección de los derechos de las mujeres y niñas objeto de trata 68
              2.1 Prevención de la trata de personas 69
              2.2 Encarar la cuestión de la demanda 71
              2.3 Investigación 71
              2.4 Los derechos de las mujeres objetos de trata 71
              2.5 Los derechos de los menores objeto de trata 72
              2.6 Asistencia y apoyo 73
              2.7 Derecho a la salud 73
              2.8 Derecho a la reparación, incluida indemnización 73
              2.9 Acceso a la justicia 74
              2.10 Protección de testigos 74
              2.11 Derecho a protección temporal y a largo plazo 75
              2
              “¿Significa eso que tengo derechos?” – Proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas objeto de trata con fines de prostitución forzada en Kosovo

“¿Significa eso que tengo derechos?” Índice AI: EUR 70/010/2004

Amnistía Internacional, mayo del 2004 Índice AI: EUR 70/010/2004

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Kosovo: “¿Significa eso que tengo derechos?” Índice AI: EUR 70/010/2004

Índice AI: EUR 70/010/2004 Kosovo: “¿Significa eso que tengo derechos?”


Amnistía Internacional, mayo de 2004 74


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Introducción

Una amiga me presentó a una mujer en Chiºinãu, que me ofreció trabajo en el extranjero y me dijo que me facilitaría un pasaporte, gratis. Yo le pregunté si el trabajo tenía relación con el sexo y ella me prometió que no.(1)

Me pegaron y me obligaron a tener relaciones sexuales. [...] Si no queríamos, simplemente nos pegaban y nos violaban.(2)

Incluso cuando hacía frío tenía que llevar vestidos ligeros. […] El jefe me obligaba a atender a los soldados y agentes de policía internacionales. […] Nunca tuve ocasión de escapar y dejar esa vida miserable porque una mujer me vigilaba constantemente.(3)

La trata de mujeres para forzarlas a prostituirse viola los derechos humanos, en particular el derecho a la integridad física y mental. Viola el derecho de las mujeres y niñas a la libertad y la seguridad de la persona y puede violar incluso su derecho a la vida. Expone a las mujeres y niñas a toda una serie de abusos contra sus derechos fundamentales tanto a manos de los tratantes y tratantes de seres humanos como de quienes compran sus servicios. Y también las vuelve vulnerables a las violaciones de la ley que cometen los gobiernos que no protegen los derechos humanos de las mujeres objeto de trata.(4)

Amnistía Internacional considera que la trata de mujeres con fines de prostitución forzada es una violación generalizada y sistemática de los derechos humanos de la mujer.(5)

Desde el despliegue en julio de 1999 de una fuerza internacional de mantenimiento de la paz (la Fuerza Internacional de Seguridad en Kosovo, KFOR) y del establecimiento de la administración civil de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK), Kosovo(6) se ha convertido en un destino importante para las mujeres y niñas forzadas a la prostitución por los tratantes y traficantes de seres humanos. El tráfico de mujeres destinadas a la prostitución forzada llega a Kosovo principalmente de Moldavia, Bulgaria y Ucrania, la mayoría de las veces a través de Serbia. Al mismo tiempo, un número cada vez mayor de mujeres y niñas kosovares son objeto tanto de trata interna en Kosovo como de tráfico hacia el extranjero.
Menos de tres meses después del despliegue de las fuerzas militares y policiales internacionales en Kosovo, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) había identificado ya la trata de personas como problema, y en enero del 2000 la asesora de la MINUK en cuestión de género había reconocido el problema, si bien no había tomado todavía medidas al respecto.(7) A pesar de las medidas adoptadas con posterioridad por la MINUK y otros organismos para combatir la trata de personas, en julio del 2003 la prostitución forzada se ejercía al parecer en más de 200 bares, restaurantes, clubes y cafés de Kosovo.(8)

Si bien algunas mujeres son secuestradas o coaccionadas, muchas emprenden el viaje desde su país de origen voluntariamente, en la creencia de que el trabajo que se les ha ofrecido –por lo general en Europa occidental– les permitirá salir de la pobreza o escapar de la violencia o de los abusos. En muchos casos, la violación sistemática de sus derechos comienza al mismo tiempo que el viaje, en una estrategia que las reduce a la dependencia del traficante, primero, y del “"propietario”" después. Conforme avanza el viaje, aumenta la conciencia de que el trabajo que se les ha ofrecido no se corresponde con las promesas que se les habían hecho; se les requisan los documentos; se las golpea; casi con certeza las violan si comienzan a protestar.

Cuando llegan a Kosovo, las golpean y violan los clientes, los “"propietarios”" y otros empleados de éstos. A muchas prácticamente las encarcelan, las encierran en un apartamento, una habitación o un sótano. Otras se convierten en esclavas que después de trabajar en bares y cafés durante el día son encerradas en una habitación cada noche por el hombre al que llaman su “"propietario”", para que presten servicios sexuales a entre 10 y 15 clientes. Algunas descubren que sus salarios –la razón por la que accedieron a abandonar su hogar– no se les pagan nunca, sino que se les retienen para saldar su “"deuda”", pagar multas arbitrarias o costear la comida y el alojamiento. Si caen enfermas, se les puede negar el acceso a asistencia médica. Carecen de cualquier tipo de reconocimiento legal y se les niegan los derechos más básicos. Algunas de ellas tan sólo tienen 12 años de edad.

Aun en el caso de que consigan escapar de sus tratantes (proxenetas) o sean “"rescatadas”" por la policía, algunas mujeres sufren violaciones de derechos humanos a manos de los propios funcionarios. A algunas se las detiene y encarcela por delitos relacionados con la prostitución o infracciones de la ley de inmigración, sin que se les concedan los derechos básicos de que disponen todas las personas privadas de libertad. Si se les reconoce su condición de víctimas de la trata de personas se les niega el derecho a obtener reparación y resarcimiento, y pocas reciben la protección, el apoyo y los servicios adecuados. Algunas descubren la escasa o ninguna protección que tienen frente a los tratantes cuando declaran ante un tribunal. Durante todo el proceso, las mujeres deben hacer frente a la discriminación que genera su condición de mujer, su origen étnico o los prejuicios que despierta su ocupación.

Investigación

Amnistía Internacional viene investigando desde principios del año 2000 los abusos contra los derechos humanos que infligen a las mujeres objeto de trata en Kosovo las redes de proxenetas. La organización ha llevado a cabo entrevistas con una amplia gama de personal internacional y local al servicio de la MINUK, incluidos la policía de la MINUK y el Servicio de Policía de Kosovo; la OSCE; la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); funcionarios y personal de los ministerios de las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo; miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales y locales, en particular el Centro para la Protección de Mujeres y Niños(9) y el Centro para la Protección de las Víctimas y para la Prevención de la Trata de Seres Humanos en Kosovo (CPVPT)(10) y una ONG que ofrece refugio a menores y desea permanecer en el anonimato; fiscales internacionales, miembros de la judicatura local en Kosovo y miembros de ONG que trabajan con las mujeres objeto de trata en los países de origen.

Amnistía Internacional también ha mantenido entrevistas con mujeres que se identificaron como objeto de trata.(11) Con el fin de proteger los derechos de las mujeres objeto de trata, Amnistía Internacional ha respetado en todo el informe la confidencialidad solicitada por estas mujeres o por las organizaciones que trabajan con estas mujeres; no se incluyen citas que puedan ayudar a su identificación.

El carácter ilegal, organizado y clandestino de la trata de personas, junto con el silenciamiento de las mujeres a las que se inflige mediante la coacción, la violencia y el miedo, impiden calcular con exactitud la verdadera magnitud del negocio de la trata y tráfico de personas en Kosovo.

¿Qué es la trata de personas?

La gravedad del delito de la trata de personas se ilustra en el hecho de que, en determinadas circunstancias, puede constituir un delito contra la humanidad o un crimen de guerra. La trata de personas –en particular de mujeres y niños– que equivale a esclavitud ha sido incluida entre los delitos más graves que son motivo de preocupación internacional en el Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI) o Estatuto de Roma.(12)

A los efectos de este informe, Amnistía Internacional emplea la definición de trata de personas que figura en el artículo 3 del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Protocolo sobre la Trata de Personas).(13) El artículo 3 dice así:


      a) Por “"trata de personas”" se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos;(14)
      b) El consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de explotación que se tenga la intención de realizar descrita en el apartado a) del presente artículo no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados en dicho apartado;
      c) El consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de explotación que se tenga la intención de realizar descrita en el apartado a) del presente artículo no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados en dicho apartado;
      d) Por “"niño”" se entenderá toda persona menor de 18 años.

Amnistía Internacional aplica esta definición tanto a las mujeres que son trasladadas a Kosovo desde otros países a efectos de trata como a las que son objeto de trata interna,(15) incluyendo Serbia, y sin tener en cuenta si las personas que intervienen en su trata pertenecen a un grupo de delincuencia organizada o no.

La mayoría de las mujeres, incluidas aquellas cuyos testimonios figuran en este informe, probablemente emprenden su viaje como migrantes clandestinas, pero es durante el trayecto, o después de su llegada a Kosovo, que se ven obligadas a ejercer la prostitución en régimen de explotación. Amnistía Internacional considera que esas mujeres son objeto de trata.

La perspectiva de los derechos humanos

En el presente informe, Amnistía Internacional subraya los abusos contra los derechos humanos a los que se exponen la mujeres objeto de trata y defiende que el respeto y la protección de los derechos de estas mujeres debe ocupar un lugar central en las acciones de todas las autoridades en sus respuestas a la trata de personas.

La obligación de los Estados de prevenir la trata de personas –reconocida como una forma de violencia que discrimina a las mujeres por ser mujeres(16)– se establece en el artículo 6 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y en la Convención sobre los Derechos del Niño.(17)

La legislación aplicable en Kosovo incluye tratados internacionales que exigen que las autoridades actúen con la diligencia debida para prevenir, investigar y perseguir todos los abusos contra los derechos humanos, incluida la trata de personas, y los demás abusos contra los derechos humanos a los que se somete a las mujeres y niñas objeto de trata, incluidos actos de tortura, como la violación. También exigen que las autoridades garanticen a las personas que han sido víctimas de tales delitos un resarcimiento efectivo y una reparación adecuada. Entre estos tratados internacionales figuran el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Convenio Europeo) y sus protocolos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y sus protocolos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC); la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (Convención contra la Tortura); y la Convención sobre los Derechos del Niño.

Antes incluso de entrar en el engranaje de la trata de personas, muchas mujeres y niñas han sufrido ya en sus países de origen violaciones de los derechos que les garantizan el PIDCP, el PIDESC y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. A muchas de ellas se les ha negado el derecho a la educación, el acceso al trabajo o al bienestar social, o han sufrido discriminación por razón de su género a la hora de conseguir el acceso a esos derechos. Muchas de ellas han visto ya violado su derecho a la integridad física y mental, en casos de violencia doméstica y otras formas de abuso físico o sexual a manos de sus progenitores o parejas.

Como parte del proceso de la trata, las mujeres pueden ser secuestradas y privadas ilegalmente de su libertad, lo cual viola su derecho a la libertad y a la seguridad de la persona, consagrado en el artículo 9 del PIDCP y el artículo 5 del Convenio Europeo. Se les restringe o niega su derecho a la libertad de circulación, garantizado en virtud del artículo 12 del PIDCP. Se les niega además su derecho a la intimidad y a la vida familiar, reconocidos en el artículo 8 del Convenio Europeo y el artículo 17 del PIDCP.

Son sometidas a tortura, particularmente a violación,(18) y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante, como el uso reiterado de amenazas psicológicas, palizas físicas y actos sexuales degradantes. Estos actos violan los derechos de las mujeres y niñas en virtud del artículo 7 del PIDCP y del artículo 3 del Convenio Europeo, así como el artículo 37 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y pueden violar incluso su derecho a la vida. A las mujeres objeto de trata se les puede negar también el acceso a la asistencia médica que garantizan el artículo 12 del PIDESC y el artículo 12 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

Además de los abusos que sufren a manos de tratantes y traficantes de personas, las mujeres objeto de trata sufren a menudo violaciones de sus derechos dentro del propio sistema de justicia penal. Cuando las detienen no las informa sobre sus derechos ni sobre la forma de acceder a ellos. Se les niega su derecho a la presunción de inocencia, a un abogado y a un intérprete en violación de los derechos reconocidos en los artículos 9 y 14 del PIDCP, los artículos 5 y 6 del Convenio Europeo y los artículos 37 y 40 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Como víctimas de abusos contra los derechos humanos, no reciben –como deberían– información sobre su derecho a obtener reparación, particularmente una indemnización, ni sobre la forma de acceder a ella a través de los organismos administrativos o de los tribunales.(19) La mayoría de las mujeres no llegarán a ver procesados a los responsables de los abusos cometidos contra sus derechos.

Algunas mujeres objeto de trata no han sido protegidas contra la devolución a un país en el que corran el riesgo de ser víctimas de abusos graves contra los derechos humanos, lo cual supone una violación del artículo 3 del Convenio Europeo, el artículo 3 de la Convención contra la Tortura, el artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951, y los principios del derecho consuetudinario internacional.

El respeto de los derechos de las mujeres y niñas de Kosovo que han sido víctimas de la trata de personas no sólo exige que las autoridades investiguen los abusos que acabamos de mencionar, que pongan a disposición judicial a los responsables de esos abusos y que garanticen a las víctimas de tales abusos un resarcimiento efectivo, incluida la reparación. También exige que las autoridades de Kosovo –así como las de sus países de origen y las de otros países en los que puedan ser reasentadas– garanticen el respeto de todos sus derechos, incluidos el derecho a la dignidad, la seguridad, la vida privada, el más alto nivel posible de salud, un nivel de vida adecuado, una vivienda segura, el trabajo, la educación y la seguridad social.

Además de las normas legales mencionadas supra, Amnistía Internacional se remite a los Principios y Directrices recomendados sobre los derechos humanos y la trata de personas, de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Principios y Directrices recomendados del ACNUDH). La protección de los derechos humanos de las personas objeto de trata ocupa un lugar central en los Principios y Directrices recomendados del ACNUDH, que están dirigidos a Estados, organizaciones intergubernamentales y organizaciones no gubernamentales; constan de 17 principios básicos –basados en el derecho internacional en materia de derechos humanos– y 11 directrices detalladas que establecen medidas prácticas para su aplicación.(20)

Amnistía Internacional observa asimismo que la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha decidido recientemente nombrar un relator especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

Otro instrumento importante para asegurar la protección de los derechos humanos de la mujer, en particular en el contexto de situaciones de conflicto armado y de postconflicto, es la Resolución 1325, “"Sobre la mujer, y la paz y la seguridad”", aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de octubre del 2000.(21) Esta histórica resolución pedía a una serie de agentes –el secretario general de la ONU, el Consejo de Seguridad de la ONU, los Estados miembros de las Naciones Unidas, a todas las partes en los conflictos armados y a todas las personas que participen en la negociación y aplicación de acuerdos de paz– que garanticen el aumento de la representación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones en materia de prevención, gestión y solución de conflictos; que incorporen a más mujeres en las operaciones de mantenimiento de la paz y otras operaciones sobre el terreno y que proporcionen adiestramiento al personal sobre el terreno sobre la protección de los derechos humanos de la mujer; que incorporen una perspectiva de género en la negociación y aplicación de los acuerdos de paz; y que tomen medidas especiales para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia por razón de género, en particular la violación y otras formas de abuso sexual.

La Resolución 1325 invitaba también al secretario general de la ONU a llevar a cabo un estudio sobre la mujer, la paz y la seguridad. El resultado de este estudio se comunicó al Consejo de Seguridad en octubre del 2002, y se amplió a partir de las recomendaciones incluidas en la Resolución 1325.(22) Al mismo tiempo, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) encargó un estudio de expertos sobre la mujer, la guerra y la paz que ampliaba las medidas para una mejor aplicación de la Resolución 1325.(23) En octubre del 2004, el secretario general de la ONU presentará su primer informe sobre la aplicación de la Resolución 1325.
Diligencia debida

Cuando los abusos han sido obra de delincuentes organizados o individuos particulares, y cuando un Estado no ha adoptado medidas efectivas ni ha puesto a disposición judicial a los responsables, puede recaer en las autoridades –en este caso, la MINUK– la responsabilidad de esos abusos contra los derechos humanos. Con respecto a la violencia contra las mujeres, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer señala que los Estados deben ejercer la diligencia debida para prevenir, investigar y, de conformidad con la legislación nacional, castigar los actos de violencia contra las mujeres, tanto si esos actos son perpetrados por el Estado como por personas particulares.(24) La aplicación de esta norma en la práctica puede requerir por tanto que los Estados, por ejemplo, introduzcan medidas para penalizar la trata de personas (como la MINUK ha hecho en Kosovo), hagan cumplir efectivamente esta prohibición, proporcionen asistencia jurídica y remedios a las víctimas y tomen medidas preventivas para hacer frente a las causas subyacentes de la trata de personas.(25)

Legislación aplicable en Kosovo

Además de las normas de derechos humanos que se mencionan supra, la legislación aplicable en Kosovo está formada por normas promulgadas por el representante especial del secretario general de las Naciones Unidas y las leyes que estaban en vigor en Kosovo el 22 de marzo de 1989.(26) Hasta enero del 2001, los procesamientos en causas relacionadas con la trata de personas se llevaron a cabo en virtud del Código Penal de la ex República Federativa Socialista de Yugoslavia y los Códigos Penales de Serbia, incluido el artículo 251 del Código Penal de Serbia por “"intermediación en el ejercicio de la prostitución”", y el artículo 18 (8) de la Ley sobre la Paz y el Orden Públicos de Kosovo, que tipifica como delito menor el acto de mediar en la prostitución o forzar a otra persona a su ejercicio; se ha condenado a mujeres por prostitución en aplicación de la misma ley.

El 12 de enero del 2001, el representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para Kosovo promulgó el Reglamento 2001/4 de la MINUK, Sobre la Prohibición de la Trata de Personas en Kosovo (véase Capítulo 3, infra).

Capítulo 1: Trasfondo de la situación actual

En julio de 1999, como consecuencia de la aprobación, el 10 de junio de 1999, de la Resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se establecieron en Kosovo una fuerza internacional de mantenimiento de la paz (la Fuerza Internacional de Seguridad en Kosovo, KFOR) y una administración civil bajo los auspicios de la ONU, la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK).(27) De este modo se relevó a las autoridades serbias que gobernaban la provincia desde 1990, año en el que las autoridades que obedecían al presidente Slobodan Miloševiæ despojaron a Kosovo de la autonomía que le había sido concedida en 1974.(28)

A partir de 1990, y durante un decenio, los miembros de la población mayoritaria, de etnia albanesa, sufrieron violaciones de derechos humanos a manos de las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia y la policía serbia.(29) Al arribar 1998 se libraba en Kosovo un conflicto armado interno entre las fuerzas de la República Federativa de Yugoslavia, la policía serbia y paramilitares, por un lado, y el Ejército de Liberación de Kosovo, por otro. Desde el 24 de marzo hasta el 10 de junio de 1999, con el objetivo declarado de impedir una catástrofe de derechos humanos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) llevó a cabo una campaña aérea contra la República Federativa de Yugoslavia, denominada Operación Fuerza Aliada.(30) En junio de 1999, tras la conclusión de un acuerdo con las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia, la OTAN interrumpió su campaña de bombardeos, y al terminar el mes de julio la policía serbia, los paramilitares y el ejército yugoslavo se habían retirado de Kosovo.(31)

La Resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad de la ONU encomendó a la MINUK la tarea de establecer una administración provisional para Kosovo, y en virtud del artículo 11 (j) se fijó como una de sus principales responsabilidades “"proteger y promover los derechos humanos”". El artículo 9 de la Resolución también estipulaba un mandato para la presencia internacional de seguridad liderada por la OTAN (KFOR).

La presencia internacional genera comercio sexual

En la segunda mitad de 1999 se desplegaron 40.000 soldados de la KFOR y llegaron a Kosovo cientos de integrantes de la MINUK, junto con personal perteneciente a más de 250 ONG internacionales. Unos meses después de la llegada de la KFOR, se informaba de la existencia de prostíbulos en las inmediaciones de las bases militares ocupadas por las fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz. Kosovo no tardó en convertirse en un destino importante para las mujeres objeto de trata y prostitución forzada. El pequeño mercado local de la prostitución se transformó en una industria de gran magnitud, basada en el tráfico y trata de mujeres realizado predominantemente por redes de delincuencia organizada.

Algunos sectores de la economía experimentaron un rápido crecimiento gracias a los precios más elevados que pagaba el personal internacional por el alquiler de bienes y servicios, lo que tuvo como consecuencia un aumento de los ingresos disponibles de algunos sectores de la población.

A finales de 1999, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) informó de la existencia de una importante prostitución organizada en cuatro lugares cercanos a grandes concentraciones de tropas de la KFOR. Según los informes, la mayoría de los clientes eran integrantes de la presencia militar internacional y, al parecer, algunos soldados de la KFOR también estaban implicados en el proceso de la trata. Se identificaron 18 locales, ubicados en la zona de Gnjilane/Gjilan, entre cuyos clientes figuraba personal militar de Estados Unidos; en Prizren, donde según los informes entre los usuarios se contaban soldados alemanes de la KFOR y otros militares internacionales; en Pejë/Peæ, donde los residentes informaron de la presencia de soldados italianos de la KFOR como clientes; y en Mitrovicë/Mitrovica, donde según los informes soldados franceses de la KFOR frecuentaban prostíbulos improvisados.(32)

Desde esa fecha se ha registrado una escalada sin precedentes de la trata de personas en Kosovo. De los 18 establecimientos identificados a finales de 1999, se pasó en enero del 2001 a los aproximadamente 75 locales de la misma índole incluidos en la primera “"lista de lugares de acceso prohibido”" distribuida al personal de la MINUK. Esta lista enumeraba bares, clubes y restaurantes donde se pensaba que trabajaban mujeres objeto de trata y que habían sido declarados “"de acceso prohibidos”" para el personal de la MINUK y de la KFOR (véase Capítulo 6). El 1 de enero del 2004 había 200 bares, restaurantes y cafés en la “"lista de lugares de acceso prohibido”".(33)

A principios del año 2000, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) identificó públicamente a la KFOR y la MINUK como factores del aumento de la trata de personas con fines de prostitución.(34) En mayo del 2000, Pasquale Lupoli, jefe de misión de la OIM en Kosovo, denunció que las tropas de la KFOR y el personal de la ONU en Kosovo habían alimentado una “"proliferación de clubes nocturnos”" en los que bandas de delincuentes forzaban a jóvenes de corta edad a ejercer la prostitución. “"La amplia presencia internacional en Kosovo hace posible esta trata.”"(35)

Sin embargo, en febrero del 2001 la OIM advirtió: “"La presencia de 45.000 extranjeros en Kosovo podría ser un elemento de la ecuación, pero desde luego no es toda la ecuación”".(36) El negocio de la prostitución se beneficiaba también de la proximidad de Kosovo a los países de origen y a las rutas consolidadas de tráfico de personas a la Unión Europea (UE) a través de Albania, así como de la cooperación entre redes delictivas organizadas serbias, albanesas, albanesas de Kosovo y macedonias. El número insuficiente de agentes de policía experimentados y la debilidad del sistema de justicia penal también permitían el desarrollo de la trata.

Aunque el incremento del proxenetismo puede atribuirse a la presencia de la comunidad internacional, la industria del sexo se ha desarrollado posteriormente para servir a una clientela más amplia. En los últimos tres años ha prestado servicio de forma creciente a la comunidad local, que según cálculos de la OIM y del Centro para la Protección de Mujeres y Niños constituye ahora aproximadamente el 80 por ciento de la clientela.

Teniendo en cuenta los bajos niveles de la prostitución y de la trata de mujeres antes de julio de 1999, todos los datos disponibles parecen indicar que sin la presencia de la comunidad internacional y la afluencia de consumidores occidentales dispuestos a utilizarla, Kosovo habría mantenido un carácter poco destacado en la trata de personas en los Balcanes.

Responsabilidad y rendición de cuentas en Kosovo

Después del establecimiento de la MINUK, la población de etnia albanesa también estableció un gobierno de transición en 1999. A pesar del establecimiento de las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo en el año 2001, y a pesar de la transferencia gradual de ciertos poderes a estas instituciones, la MINUK continúa administrando Kosovo en virtud de la Resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad de la ONU. El representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para Kosovo conserva poderes ejecutivos, especialmente sobre la judicatura internacional, el cumplimiento de la ley, las minorías y los refugiados, la defensa y la seguridad –junto con la KFOR– y las relaciones exteriores. Desde el año 2002, el Departamento de Justicia ha asumido las principales competencias en lo relativo a la trata de personas.(37)

Una fuerza policial internacional –la policía de la MINUK o Policía Civil de la ONU (CIVPOL)– ejerce las funciones de hacer cumplir de la ley, junto con el Servicio de Policía de Kosovo. El 31 de marzo del 2004 había 3.455 agentes de policía internacionales en Kosovo. La unidad de la policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución (TPIU, por sus siglas en inglés) se constituyó en noviembre del 2000, con el objetivo de reunir datos que ayuden en el procesamiento de los presuntos responsables de la trata de personas. La TPIU está integrada por agentes de policía internacionales y miembros del Servicio de Policía de Kosovo.

Las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo se establecieron en virtud del Reglamento 2001/9 de la MINUK en mayo del 2001.(38) La Asamblea de Kosovo fue elegida en noviembre del 2001, y en marzo del 2002 Ibrahim Rugova se convirtió en presidente. Los ministros del gobierno que tienen responsabilidades relacionadas con la prevención de la trata de personas y con la protección y el apoyo de las mujeres objeto de trata son el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, el ministro de Trabajo y Bienestar Social, el ministro de Salud y el ministro de Servicios Públicos.

En la Oficina del Primer Ministro, la Oficina para el Buen Gobierno, Derechos Humanos, Igualdad de Oportunidades y Cuestiones de Género tiene responsabilidades concretas en lo relativo a la trata de personas, así como en la coordinación del papel de las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo en el Plan de Acción Nacional para Combatir la Trata de Seres Humanos en Kosovo, tal como exigía el Grupo de Tareas del Pacto de Estabilidad sobre la trata de seres humanos.(39)

El mandato de la KFOR sigue sin verse afectado por la transferencia gradual de responsabilidades de la MINUK a las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo. Integrada al principio por más de 50.000 soldados procedentes de más de 30 países, en marzo del 2004 estaba formada por cuatro batallones multinacionales que totalizaban 17.000 soldados, aunque después hubo de ser reforzada por unos 3.500 soldados adicionales después de la violencia interétnica generalizada que estalló ese mes. El personal de la KFOR no tiene que rendir cuentas ante la MINUK ni ante las instituciones provisionales de gobierno democrático autónomo.

Tanto el personal de la MINUK como el de la KFOR, así como los contratistas que trabajan para la MINUK y la KFOR, disfrutan de inmunidad de procesamiento en Kosovo en virtud del Reglamento 2000/47 de la MINUK.(40) En consecuencia, los civiles, incluidos los agentes de policía de la MINUK, sólo pueden ser perseguidos si el secretario general de la ONU levanta la inmunidad; en el caso del personal de la KFOR, la inmunidad puede ser levantada por el jefe de su batallón nacional.

Capítulo 2: La trata de mujeres y niñas en Kosovo

Llegué finalmente a un bar de Kosovo, [y me] encerraron dentro y me obligaron a prostituirme. En el bar nunca me pagaron, no podía salir sola, el propietario se volvió cada vez más violento a medida que pasaban las semanas; me golpeaba y violaba, a mí y a las otras muchachas. Éramos “"propiedad”" suya, decía. Al comprarnos, había comprado el derecho a golpearnos, violarnos, matarnos de hambre, obligarnos a acostarnos con los clientes.(41)
    Si me negaba [a prestar servicios sexuales a los clientes] me amenazaba. Me apuntaba con una pistola a la cabeza, y decía: “"Si no lo haces ahora mismo, date por muerta”". Él tenía la pistola, sólo decía hazlo o date por muerta.(42)

    Algunas mujeres son trasladadas a Kosovo desde otros países, a otras las reclutan dentro de Kosovo. No existen cálculos exactos de su número, pero es indudable que muchos cientos de mujeres han sido obligadas a abandonar sus hogares y a trabajar como prostitutas.(43)

    Las estadísticas que se utilizan en este informe se refieren únicamente a las mujeres que reciben ayuda de las organizaciones que asisten a las mujeres que han sido objeto de trata. Es decir, no reflejan el número total de mujeres que han caído en manos de tratantes, ya sea en el extranjero o en el mismo Kosovo, sino más bien la experiencia de personas individuales que han recibido asistencia después de redadas policiales o a través de otros métodos de derivación. Aunque la TPIU ha calculado que más o menos el 90 por ciento de las mujeres que trabajan en la industria del sexo en Kosovo han sido objeto de trata, las organizaciones internacionales calculan que sólo un tercio de las mujeres objeto de trata llegan a recibir asistencia.(44)

    Mujeres y niñas objeto de trata y tráfico a Kosovo

    Unas 406 mujeres extranjeras recibieron asistencia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Kosovo entre diciembre del 2000 y diciembre del 2003. Según la OIM, el 48 por ciento de las mujeres que se han acogido a su programa de repatriación –que les permite regresar a su país de origen– procedían de Moldavia. De las restantes, el 21 por ciento eran originarias de Rumania, el 14 por ciento de Ucrania, el 6 por ciento de Bulgaria, el 3 por ciento de Albania y el resto de Rusia y Serbia.

    Los orígenes de las mujeres registradas por la TPIU en el 2003 responden a un perfil diferente, ya que indican que las mujeres y niñas procedentes de Albania (pocas de las cuales reciben asistencia de la OIM) y las albanokosovares que son objeto de trata interna representan el 36 por ciento de las mujeres registradas por la TPIU como empleadas de bares y otros establecimientos sospechosos de estar implicados en la trata de personas. De las mujeres procedentes de otros países, el 27 por ciento eran de Moldavia, el 45 por ciento de Bulgaria, el 9 por ciento de Rumania y casi el 7 por ciento de Ucrania.(45)

    Las mujeres que las redes de traficantes introducen en Kosovo proceden de algunos de los países más pobres de Europa oriental. Han sufrido más de una década de desintegración económica, agravada por la discriminación por motivo de género, en países en los que se ha registrado un aumento espectacular de la pobreza y el desempleo.

        Estaba desesperada, y no porque tuviera problemas con mis padres como he oído contar a otras muchachas, sino porque éramos muy pobres. […] Mi abuela tenía una pensión ridícula, y mi madre sólo recibe lo que le da el Estado por mis tres hermanos. Deberíamos recibir la pensión alimenticia que mi padre tiene obligación de pasarnos, pero él no nos hace caso y no nos ayuda lo más mínimo. […] No podía vivir más de la pensión de mi abuela, así que pensé que sería mejor marcharme a otro lugar donde pudiera trabajar duro y ganar un poco de dinero para ayudar a mi familia y mis hermanos.(46)

    En septiembre del 2002, la OIM publicó un análisis del perfil social de 168 mujeres y niñas procedentes de Moldavia a las que había prestado asistencia, el 6 por ciento de las cuales eran niñas menores de 18 años.(47) La OIM reveló que la mayoría de las mujeres y niñas (el 57 por ciento) sólo habían recibido una educación primaria básica, el 24 por ciento habían asistido a la escuela secundaria, el 15 por ciento habían recibido educación hasta los 18 años y el 4 por ciento habían asistido a la universidad. Más del 70 por ciento se definieron como pobres o muy pobres, las que tenían empleo ganaban menos de 30 euros (unos 30 dólares estadounidenses) al mes. Aproximadamente el 88 por ciento de estas mujeres y niñas dijeron a la OIM que el principal motivo para abandonar Moldavia había sido encontrar trabajo.

    Aproximadamente el 37 por ciento de estas mujeres y niñas eran madres –en muchos casos, separadas o divorciadas–; algunas eran madres solteras o viudas; menos del 10 por ciento decían estar casadas o en una relación estable.

    Muchas mujeres objeto de trata han sufrido ya violaciones de su integridad física y mental en su país de origen. A partir de las entrevistas realizadas a 105 de estas mujeres, la OIM llegó a la conclusión de que aproximadamente el 22 por ciento habían sufrido malos tratos físicos o psicológicos en el seno de la familia; otro 15 por ciento violencia física y sexual; y el 7 por ciento malos tratos físicos o psicológicos a manos del esposo o pareja.(48)

    A partir de estas entrevistas, la OIM sugiere que la decisión definitiva de muchas mujeres de abandonar su hogar se vio impulsada por una disputa con sus padres o parejas, o por un episodio de violencia doméstica, como en el caso siguiente:

        Después de reiterados abusos de su esposo, que culminaron en amenazas de apuñalarla y matarla, una mujer rumana con tres hijos huyó de su marido y llevó temporalmente a sus hijos a la casa de sus padres. El primo de su esposo –que tenía conocimiento de la situación– le dijo que conocía a alguien que organizaba viajes a Alemania. Con la esperanza de poder encontrar empleo en Alemania con la ayuda de una tía suya que vivía en ese país, accedió a viajar. En el camino descubrió que había sido vendida y que era objeto de trata y tráfico con destino a Kosovo.

    Ante la imposibilidad de gozar de sus derechos sociales y económicos, y una vulnerabilidad acentuada por los abusos y los malos tratos en el seno de su familia, muchas mujeres de países como Bulgaria, Moldavia, Rumania y Ucrania pueden considerar la oportunidad de trabajar en el extranjero como una opción positiva que les ofrece una salida y la posibilidad de ganar mucho más –esperan– de lo que ganarían en su país.

    “"Reclutamiento”"

    En cualquier capital, Tirana o Budapest, Praga o Varsovia [...] habrá en algún lugar un hotel, un cine, un bar, un restaurante, un café [...] que se llame ‘Europa’, que es como decir ‘deseo’. […] Europa es la abundancia: de alimentos, de automóviles, de luz, de todo. [...] Es una tierra prometida, una nueva Utopía.(49)

    Es relativamente escaso el número de mujeres a las que se secuestra y se transporta, maniatadas en la parte trasera de un automóvil, para venderlas. Según la OIM, sólo algo más del 8 por ciento de las mujeres que son objeto de trata y tráfico desde Moldovia hacia Kosovo afirmaron haber sido secuestradas por la fuerza; la mayoría de ellas habían elegido trabajar en el extranjero –a casi el 60 por ciento se les había prometido un trabajo en Italia–, aunque el trabajo y el emplazamiento que se les prometieron eran muy diferentes de los que las esperaban.(50)

    Según la OIM, el 80 por ciento de las mujeres afirman haber sido “"reclutadas”" por familiares, amigos o conocidos. En casi la mitad de los casos, esas personas eran también mujeres, a menudo amigas:

        Hace tres años que estoy aquí. Tenía 17 años cuando llegué. Mi amiga dijo: “"¿Quieres ir a trabajar a Kosovo?”" Le dije que no. […] En casa me aburría. No tenía nada que hacer, así que la llamé. Vine a trabajar como camarera por 10-15 marcos alemanes, que ahora son 5-7 euros. Esa cantidad era al día. Pasé dos semanas en Belgrado con una buena familia, gente muy buena. […] Después consiguieron un pasaporte falso y un hombre me llevó a la frontera de Kosovo.[...] Mi amiga y yo cruzamos la frontera, nosotras solas. Nos alojamos en un hotel, y un día después llegamos a Prizren. Pasamos dos semanas en un hotel de Prizren y mi amiga lo pagó todo. Me llevó a un bar en un pueblo cerca de Prizren. Mi amiga me dejó allí y no la he vuelto a ver.(51)

    Estas amistades y conocidos pueden prometer un empleo en Italia o en otros países de Europa occidental –como camarera, empleada doméstica, niñera, bailarina, au pair– diciéndoles que ganarán hasta 1.000 o 1.500 euros al mes.(52) También son vías de reclutamiento las agencias de viajes y los periódicos, con anuncios en los que se solicitan bailarinas, modelos, camareras, chicas de alterne o striptiseras. Muchas promesas son más triviales: a una madre soltera que ganaba 30 euros al mes trabajando en un bar en su país de origen le prometieron 300 euros al mes como camarera en Kosovo:

        Tenía una amiga que trabajaba aquí. No es bonita. Su jefe le preguntó si tenía una amiga bonita. Se puso en contacto conmigo y me propuso como camarera. (53)

    Aproximadamente el 22 por ciento de las mujeres moldavas entrevistadas por la OIM eran al menos parcialmente conscientes de que podrían verse obligadas a trabajar en algún sector de la industria del sexo.(54) Sin embargo, seguían esperando ser contratadas legítimamente.

    Esta mujer joven, por ejemplo, trabajó al principio como striptisera:
        Una amiga mía trabajó aquí. Cuando regresó me dijo que había un trabajo. Dijo que se ocuparía de los trámites para que me hicieran un contrato, y que después podríamos irnos juntas. Tres de nosotras viajamos juntas. El contrato estaba redactado en albanés y en inglés. Lo tradujeron al ruso. Iba a ganar 300 euros al mes, más el 50 por ciento de las bebidas. Reservamos un vuelo de Kiev a Pristina vía Estambul. Les propuse a mis otras amigas que se vinieran conmigo. Vinimos tres. Cuando llegamos a Ðakovica fuimos a ver a un abogado para firmar un contrato y a que nos hicieran una revisión médica, y a registrarnos en la comisaría de policía porque íbamos a trabajar.(55)

    Esta mujer fue detenida posteriormente en el curso de una redada policial, tras recibirse informes de que varias mujeres que trabajaban en ese club habían sido trasladadas a otros establecimientos y obligadas a ejercer la prostitución.

    Con creciente frecuencia, los reclutadores suministran a las mujeres contratos de trabajo en apariencia legales. Esto tiene el doble objetivo de burlar la ley y disipar el temor de las mujeres a ser sometidas a explotación. En algunos contratos se dice, a menudo de forma explícita, que la prostitución queda excluida del contrato, o que está prohibida en los establecimientos donde las mujeres van a trabajar.(56)

    Algunas mujeres –la OIM calcula que algo menos del 3 por ciento– son conscientes de que trabajarán como prostitutas. Una mujer, con los brazos cubiertos de magulladuras, que había escapado saltando por una ventana, dijo:

        Sí, desde luego que lo sabía. [...] Tengo cinco hermanos y hermanas. […] Ninguno de nosotros tenía empleo en casa […] pero esto no es lo que me esperaba; yo pensaba que me pagarían [...] que podría elegir a mis clientes, esto no es prostitución.(57)

    El viaje
    Las rutas del tráfico ilícito de personas

    Aquella noche llegaron dos hombres serbios y nos llevaron a otras dos muchachas y a mí. Todas entramos [en Yugoslavia] ilegalmente, primero en automóvil y después cruzando un río a pie, hasta que nos encontramos con otros dos hombres que nos esperaban. Aquellos hombres nos llevaron a una casa para pasar la noche, y el día siguiente otra persona nos llevó a otra casa. No conozco el nombre de la ciudad donde estuvimos. Esta vez fue una mujer la que nos llevó.(58)

    Más de la mitad (el 52 por ciento) de las mujeres que llegan a Kosovo son introducidas a través de Serbia, en tanto que el 22 llega a través de Macedonia.(59) También las traen a Kosovo desde Albania. La Policía de Fronteras de la MINUK estima que unas 10 mujeres a la semana son introducidas por los traficantes a través del aeropuerto de Prishtinë/Priština, todas ellas con contratos de trabajo en apariencia legales.(60)

    La situación geográfica, 10 años de guerra y sanciones, y una floreciente delincuencia organizada(61) han hecho de Serbia un centro neurálgico de la trata y tráfico de mujeres de Europa central y oriental con destino a Kosovo, Bosnia y Herzegovina y Albania, y hacia Europa occidental a través de Italia o Grecia.

    Vendidas “"como un trapo”"

    Las mujeres son llevadas, por lo general en grupos pequeños, a “"casas de contratación”" situadas en hoteles y en apartamentos particulares en los alrededores de Belgrado, Panèevo y Novi Sad, y también en Montenegro. Se las hace desfilar ante los posibles compradores, y a menudo se las obliga a desnudarse antes de ser vendidas a su nuevo “"propietario”".

        Primero nos obligaban a desvestirnos y a quedarnos sólo en ropa interior para mirarnos y ver qué aspecto teníamos. Si les parecías ok y les gustabas, te compraban. Éramos como un harapo, como un trapo.(62)
        Nos ponían en fila, de pie, y después se sentaban en una butaca y nos miraban, y elegían a una de nosotras.
        No sabes quién te ha comprado. Llegan y te dicen que estés preparada porque [tienes que] marcharte.(63)

    Un periodista que visitó una “"casa de contratación”" cerca de Belgrado confirmó estos informes. También observó cómo un hombre pujaba por una mujer mientras hablaba con el comprador por el teléfono celular.(64)

    Desde aquí, los traficantes envían a las mujeres a diversos destinos, particularmente a Kosovo. Otras redes operan en el seno de las comunidades albanesas del sur de Serbia, Kosovo y Macedonia y entre estas comunidades.(65)

    Para algunas mujeres el paso por Kosovo no es sino un breve periodo antes de ser enviadas a otros destinos. Al igual que muchos otros países balcánicos con fronteras porosas, sin regímenes de visado y sistemas jurídicos y económicos débiles, Kosovo es también un país de tránsito. El destino definitivo de una mujer objeto de trata, Italia o Kosovo, puede depender del azar.

    En tránsito

    Muchas mujeres son conscientes de que su viaje a través de países de tránsito no es del todo legal. En algunos casos sus sospechas surgen incluso antes de salir de su país de origen. Las mujeres pueden permanecer encerradas en una habitación, o ser trasladadas sólo de noche por una sucesión de individuos distintos, entre los que a veces hay funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Cuando llegan a otro país, la mayoría comienza a comprender lo que está sucediendo o se las informa de ello.

    A estas mujeres se las priva ilegalmente de su libertad, lo que viola su derecho a la libertad y a la seguridad de su persona, consagrado en el artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y en el artículo 5 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Convenio Europeo). Pocas intentan escapar. Generalmente se las ha despojado de sus documentos de viaje y se les ha dicho que si escapan, no es probable que lleguen a la frontera o que la crucen sin ser detenidas.(66) Algunos tratantes intentan tranquilizarlas, insinuando que cuando lleguen a su destino todo irá bien. Otras mujeres han dicho que las drogaron o sedaron. Las mujeres que protestan son objeto de amenazas de violencia y abusos –el “"proceso de ruptura”"– que en muchos casos incluyen palizas y violaciones. Estos abusos están concebidos deliberadamente para infundir miedo en las mujeres y crear dependencia de las personas que trafican con ellas.

    A partir de este momento, las mujeres son esclavizadas o “"propiedad”" de hecho de sus tratantes, de los intermediarios y finalmente de los propietarios de los establecimientos donde trabajan. Aunque algunas mujeres no son conscientes hasta que llegan a Kosovo de que han sido vendidas, otras han visto cómo el dinero cambia de manos o han sido violadas por los compradores para “"probar la mercancía”".

    Muchas mujeres son vendidas varias veces incluso antes de llegar a Kosovo. Según la OIM, su precio varía entre 50 y 3.500 euros, dependiendo de su país de origen. Cuando llegan a Kosovo, pueden haber sido compradas y vendidas varias veces, y su precio aumenta con cada reventa.(67)

    La entrada en Kosovo

    Nunca consigo dormir suficiente. Me acuesto siempre en torno a las cuatro o las cinco de la mañana, después de limpiar todas las mesas, los platos y los vasos y de fregar los suelos y recoger los cristales rotos esparcidos por el café. Estoy tan agotada que cuando me acuesto no puedo dormirme inmediatamente. A eso de las diez o las once de la mañana nos gritan para que nos despertemos y tenemos que hacer la limpieza de las habitaciones y las camas y de todas las sábanas. Los clientes llegan temprano al café y tenemos que servirlos. Nos dan de comer como a animales, a menudo tenemos que tomar las sobras. Tenemos que atender a los clientes hasta la noche y aproximadamente a eso de las 11 de la noche tenemos que subir con ellos a sus habitaciones. A veces esta última parte del servicio puede empezar antes.(68)

    Cuando llegan a Kosovo, las mujeres son conducidas a bares, restaurantes o clubes donde se las vende a un nuevo propietario o trabajan para el tratante. Algunas mujeres comienzan trabajando como camareras, sirviendo comidas o bebidas.(69) A otras las obligan a ejercer la prostitución de inmediato, y en muchos casos se da por supuesto que trabajarán como camareras de día y como prostitutas de noche.

    Las pruebas presentadas en un juicio celebrado en el Tribunal de Distrito de Prishtinë/Priština demostraron que se exigió a mujeres contratadas para trabajar como bailarinas en el Miami Beach Club de Prishtinë/Priština que trabajasen como prostitutas, a pesar de las alegaciones de la defensa en el sentido de que las normas de la casa prohibían la prostitución y de que a las mujeres sólo se les exigía que “"creasen el ambiente”".(70) Las mujeres declararon que les ordenaron que dijeran a los posibles clientes que si deseaban estar a solas con ellas tenían que comprar una botella de champagne. Dependiendo de la cantidad desembolsada por el cliente –desde 50 hasta 2.400 marcos alemanes cada botella (25 a 1.200 euros)–, tenía derecho a pasar un tiempo con la mujer en uno de los reservados o cabinas que rodeaban la pista de baile. Una botella de mayor tamaño y precio daba derecho al cliente a mantener relaciones sexuales con la mujer en un hotel o en un apartamento privado. Sistemas semejantes funcionan en otros establecimientos.

    Privación de libertad

    Las restricciones a la libertad de circulación de las mujeres comienzan muy pronto en el proceso de trata, cuando se las despoja del pasaporte o los documentos de viaje. Al carecer de esa documentación, la mujer puede ser detenida por infracciones de las leyes de inmigración u otras. La privación de libertad continúa durante todo el proceso:

    “"La mayoría de las mujeres son retenidas en contra de su voluntad en condiciones que no se impondrían a un animal”", dice un ex director de la TPIU (la unidad de policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución).(71)

    A las mujeres objeto de trata rara vez se les permite libertad de circulación alguna fuera de los establecimientos donde trabajan. Se las confina mediante amenazas y coacciones o simplemente encerrándolas.

        Trabajábamos desde las 9 de la mañana hasta las 11 de la noche. Después decía: “"Hagan lo que quieran”", pero estábamos encerradas. Cuando decíamos que queríamos salir, decía que no, que teníamos que estar allí. Otra chica y yo dormíamos juntas en una habitación. Todas las ventanas tenían rejas. Él ni siquiera me pegaba; sólo eran amenazas psicológicas. Nos coaccionaban de esa manera; no podía salir.(72)

    Una mujer informó al Centro para la Protección de Mujeres y Niños que había estado encerrada en una habitación y la habían mantenido a oscuras, sin que pudiera ver siquiera a los hombres que entraban en la habitación para abusar de ella. Otra ONG que se ocupa de las mujeres objeto de trata en Kosovo informó de que muchas de las mujeres jóvenes con las que trabajaban habían estado recluidas de forma semejante y estaban tan desorientadas que no tenían la menor idea de cuántos hombres habían abusado de ellas.(73)

    En un juicio celebrado en Gnjilane/Gjilan en el 2002, una mujer objeto de trata declaró que la habían tenido encerrada en un sótano, donde dormía de noche y "servía a los clientes" durante el día. Le bajaban la comida, la bebida y un balde para sus necesidades corporales. Sólo salía del sótano cuando el acusado la llevaba en automóvil a encontrarse con clientes.(74)

    Algunas mujeres han estado encerradas en habitaciones de hoteles, sin que se les permitiera siquiera salir a comprar compresas higiénicas.(75) A otras mujeres se les ha permitido salir de compras, pero con escolta y sin su pasaporte u otro documento de viaje. Algunas mujeres, sin embargo, logran escapar:

        No paraba de pensar en la forma de escapar. Cuando un cliente me llevó a la ciudad vecina en su automóvil, aproveché la oportunidad y escapé. Después de estar escondida durante horas entre la maleza, llamé a las puertas pidiendo ayuda. Un hombre joven abrió la puerta y me dijo que esperase: me dio miedo de que me vendiera, pero sabía que nada sería peor que volver al bar. Llamó a la policía.(76)

    En respuesta a las redadas efectuadas en bares y restaurantes por la unidad de la policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución (TPIU), los tratantes han trasladado a muchas mujeres a otros locales, las más de las veces habitaciones de apartamentos particulares. Ahí reciben a los clientes que les envían desde los bares o por teléfono. Casi todas estas mujeres están encerradas, sin la menor libertad de circulación, y según se desprende de los informes, los niveles de violencia, incluida violación, son mucho más elevados que en los bares.(77)

    Tortura y otras formas de trato cruel, inhumano y degradante

    Antes de que me vendieran al bar de Prizren, estuve retenida en un apartamento de Gjilan durante cuatro días y fui violada varias veces por los guardianes.(78)

    Las mujeres y niñas objeto de trata son sometidas sistemáticamente a violación y otras torturas, y a formas de trato cruel, inhumano y degradante que violan los derechos que les reconocen el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 3 del Convenio Europeo y el artículo 37 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Más de la mitad de las mujeres entrevistadas por la OIM afirmaron que habían sufrido malos tratos físicos a manos del propietario del bar. Otro 25 por ciento dijeron que también habían sido golpeadas por los empleados del bar, los clientes u otras personas.

    Según la información facilitada por los refugios que trabajan con mujeres objeto de trata en Kosovo, aproximadamente el 40 por ciento de las mujeres presentaban señales de malos tratos físicos al ingresar en esos establecimientos; la mayoría sufrían magulladuras, pero algunas también presentaban fracturas de huesos. Una mujer había sido golpeada con tal brutalidad que fue repatriada de inmediato para ser sometida a una operación quirúrgica con el fin de salvarle la vista.(79)

    En un caso, se sospecha que una mujer moldava de 18 años de edad, cuyo cuerpo se halló en un río cerca de Prizren el 19 de febrero del 2001, pudo haber sido asesinada. La mujer, que fue encontrada con su bolso y sus documentos, había muerto aparentemente ahogada. La escasa profundidad del río en ese punto hizo sospechar a la policía de la MINUK que podía haber sido ahogada por la fuerza o arrojada al río cuando todavía estaba viva y haberse ahogado mientras estaba inconsciente. Se abrió una investigación por asesinato. Sin embargo, aunque la policía informó de denuncias y fuertes sospechas de implicación de tratantes, no se encontraron pruebas directas ni se identificó a ningún sospechoso. El fiscal archivó el caso el 4 de abril del 2001, pero según los informes se había vuelto a abrir en marzo del 2004, debido a los nuevos datos que “"han salido a la luz en los últimos dos años”".(80)

    En los procedimientos judiciales contra presuntos tratantes, las mujeres objeto de trata suelen declarar que se recurrió a la violencia como medio de coacción y de control. Por ejemplo, el Tribunal de Distrito de Prishtinë/Priština oyó un testimonio según el cual 11 mujeres, contratadas para trabajar como bailarinas en el Miami Beach Club de Prishtinë/Priština, habían sido obligadas a ejercer la prostitución y, durante un periodo de al menos seis meses, habían sido sometidas a otros abusos contra los derechos humanos. Siete de esas mujeres declararon(81) que el acusado llevaba una pistola en el cintura con la que las amenazaba, con objeto de coaccionarlas para que se entregaran a los clientes. Una mujer había sido golpeada con una muleta que el acusado guardaba en su despacho.(82)

    Los familiares de las mujeres también son objeto de amenazas. Por ejemplo, los propietarios de L. J. dijeron a ésta que si se negaba a prestar servicios sexuales, matarían a su hija de 3 años de edad que se había quedado en su casa en su país de origen. Según las pruebas presentadas en el juicio, la niña había sido secuestrada posteriormente.(83)

    Las mujeres y niñas objeto de trata pueden ser violadas durante el viaje y muchas son violadas repetidamente después por sus propietarios, que utilizan la violación como medio de control y coacción.(84) Una mujer moldava objeto de trata y tráfico introducida por los traficantes en Pejë/Peæ declaró en la fase de instrucción que, cuando se negó a trabajar como prostituta, el acusado la golpeó y violó, dice, para que supiera lo que le sucedería si no hacía lo que se le ordenaba.(85)

    Las circunstancias coactivas que imponen los traficantes a las mujeres objeto de trata también hacen imposible su libre consentimiento a los actos sexuales con los “"clientes”". Amnistía Internacional observa que los Elementos de los Crímenes de la Corte Penal Internacional no exigen el uso de la fuerza como elemento de la violación: en este sentido es posible que los “"clientes”" de los prostíbulos, que son conscientes del entorno coactivo en el que se hallan las mujeres objeto de trata, puedan estar cometiendo violación.(86)

        Tuvo que prestar servicios sexuales 2.700 veces en menos de un año; a veces en grupo, a veces a punta de pistola; les hizo ganar 200.000 marcos alemanes [a los tratantes], fue una verdadera víctima.(87)

    La violencia forma parte del proceso de coacción. En algunas ocasiones se golpea sólo a una mujer, para enseñar a las demás las consecuencias de la falta de cooperación y para reafirmar la relación de poder entre el tratante o "propietario" y las mujeres objeto de trata.(88) Cuando las mujeres son objeto de trata a manos de un hombre que dice ser su “"amante”", se utiliza una mezcla de generosidad y violencia para reforzar la dependencia de la mujer de su tratante.

    Las mujeres objeto de trata son sometidas reiteradamente a malos tratos psicológicos. Esto puede incluir intimidación y amenazas, mentiras y engaño, manipulación afectiva y chantaje, en particular la amenaza de revelar a su familia, en su país de origen, la verdadera naturaleza de su trabajo.

    Los tratantes mantienen a las mujeres en un clima de inseguridad permanente mediante la creación de un entorno imprevisible e inestable,(89) lo que incluye su traslado de un lugar a otro en Kosovo, tal como describen muchas de ellas. También incluye retenerlas en condiciones que a juicio de Amnistía Internacional pueden equivaler a trato inhumano o degradante:

        Vivíamos en el segundo piso, todas [las jóvenes] en una sola habitación. El bar estaba situado en el primer piso. Nuestro propietario nos daba de comer salchichas de hígado, pescado y pan. No nos daban dinero. No nos compraban ropa. Si me negaba a trabajar me pegaban. Cuando estaba enferma, no recibía ayuda. Y hacía mucho frío allí.(90)

    Las mujeres objeto de trata en Kosovo denuncian haber estado retenidas en condiciones insalubres, de hacinamiento, estrés y ausencia total de intimidad. Muchas mujeres tienen que dormir y vivir en la misma habitación en que trabajan, a menudo con otras. Agotadas físicamente por las muchas horas que las obligan a trabajar y por el número de clientes a los que se ven obligadas a "servir", las mujeres denuncian además haber sido privadas de alimentos:

        Nos daban una hamburguesa y un yogur al día. [...] Teníamos que compartir cuatro hamburguesas y un paquete de cigarrillos entre ocho de nosotras.(91)

    Una ONG que trabaja con mujeres objeto de trata describió las dificultades que las mujeres encontraban para recuperar su sentido de la autoestima después de vivir la experiencia de la trata, tras haber sido sometidas a un trato tan humillante y degradante.(92)

    El derecho a la salud
      Me sentía enferma y tosía mucho. Tenía un terrible dolor de cabeza y fiebre. [...]Estaba acostada en la cama y a punto de desvanecerme cuando el hijo del propietario entró en mi habitación y me golpeó brutalmente. Me causó graves heridas. Estuve en cama tres meses. Entre otras cosas, me rompió una mano. Durante todo el tiempo que estuve en cama, se aprovechó de mí muchas, muchas veces.(93)

      Amnistía Internacional considera que a las mujeres objeto de trata se les niega el derecho a la salud que garantizan el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el artículo 12 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, al negarles las personas que trafican con ellas el acceso a asistencia médica y obligarlas a prestar servicios sexuales sin protección. En el 2002 se informó de que el 36 por ciento de las mujeres objeto de trata en Kosovo denunciaron que se les había negado toda asistencia médica, mientras que sólo al 10 por ciento se les facilitó el acceso a una asistencia médica frecuente; la mayoría de las mujeres objeto de trata fueron obligadas a mantener relaciones sexuales sin protección, en tanto que sólo el 40 por ciento utilizaban preservativos “"ocasionalmente”". (94) También se ha comunicado a Amnistía Internacional que se ha obligado a abortar a algunas mujeres objeto de trata.(95)

      Según la información facilitada por una ONG que se ocupa de mujeres objeto de trata, algunos tratantes acompañan a las mujeres a consultas de médicos particulares, cuyas facturas se abonan después con las ganancias de las mujeres. Cuando llevan a las mujeres a esas clínicas, su estado suele ser ya bastante grave, y sin embargo la mayoría de ellas no pueden regresar a la clínica para recoger los resultados de las pruebas y recibir el tratamiento adecuado.(96) Muchas mujeres objeto de trata sufren daños a largo plazo por no recibir a tiempo el tratamiento necesario.(97) La organización observa que, aunque los refugios pueden proporcionar tratamiento empírico para las enfermedades de transmisión sexual a las mujeres objeto de trata, éstas no tienen acceso a pruebas voluntarias de VIH.

      Las mujeres que han sido objeto de trata también sufren estrés crónico, agotamiento y ansiedad, así como deterioro de su autoestima y del sentimiento de su propio valor. Un estudio de la OIM reveló que un número importante de mujeres objeto de trata también desarrollaron estados que incluían reacción a estrés agudo, trastorno de estrés postraumático y depresión.(98)

      Las mujeres jóvenes, en particular, muestran a menudo señales de autolesiones, como cortes o quemaduras de cigarrillos en los brazos. Una testigo describió cómo vio a una muchacha “"quemarse voluntariamente en varias ocasiones con cigarrillos en múltiples lugares de los brazos.[...] Era un grito de ayuda desesperado”".(99) La delegación de Amnistía Internacional se reunió con dos mujeres jóvenes objeto de trata que mostraban claramente signos similares de conducta autolesiva.

      Esclavitud y servidumbre por deudas

      El Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños (Protocolo sobre la Trata de Personas), que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, incluye en su definición de trata de personas la esclavitud y las prácticas análogas a la esclavitud. Estas prácticas están prohibidas expresamente en virtud del artículo 8 (1) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,(100) el artículo 4 del Convenio Europeo, el Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso (Convenio 105) de 1957, de la Organización Internacional del Trabajo, y el artículo 1(a) de la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud, incluida la servidumbre por deudas.(101)

      Las mujeres objeto de trata que llegan a Kosovo son vendidas como esclavas. Todas las mujeres objeto de trata con las que se ha entrevistado Amnistía Internacional se referían al hombre al que habían sido vendidas como su “"propietario”"; los informes de las ONG que trabajan con mujeres objeto de trata coinciden con esta apreciación.

      Aunque las mujeres hubiesen acordado previamente devolver el dinero, con su salario, a la persona que se hacía cargo, por ejemplo, de los costes de su supuesto viaje a Italia, pocas de ellas esperaban o comprendían que habían sido compradas y que tendrían que devolver a su “"propietario”" la cantidad que había pagado por ellas. Tampoco esperaban tener que pagar cantidades adicionales, que se iban sumando a su deuda, en muchos casos aparentemente por los gastos derivados de su alimentación y alojamiento.

      Una joven que creía que iba a trabajar en un empleo legítimo en un bar de Kosovo y que, además del trabajo propio del bar, se vio obligada a ejercer la prostitución, dijo a Amnistía Internacional:

          Firmé un contrato por un salario mensual de 100 euros, debido a los impuestos que se deducirían de mi salario. Sin embargo, había llegado a un acuerdo verbal en mi país para trabajar por 300 euros al mes. El propietario del bar dijo: “"Te he comprado por 200 euros; tienes que devolvérmelos”", y me dijo que estaba en deuda de 4 euros. Otro día dijo: “"Me debes 80 euros”", y tuve que pagar con mi tiempo. Cada tres o cuatro días me decía: “"Estás en deuda de 20 euros”", o algo así. Durante tres meses sólo gané 300-350 euros pero debería haber ganado 900. […] Cuando estaba en mi país dijeron que tendría comida, cigarrillos, etc. No había nada de ese acuerdo. Pagué mi uniforme, pagué las revisiones médicas, pagué mi contrato, pagué mi viaje, todo. Pagué 16 euros por mi camiseta. Llevaba mi nombre en la parte delantera y el nombre de la empresa en la espalda.(102)

      Las mujeres del Miami Beach Club, que según sus contratos debían recibir una comisión sobre las bebidas vendidas, declararon en los procedimientos ante el Tribunal de Distrito de Prishtinë/Priština que rara vez recibían ese dinero. Por el contrario, eran “"multadas”" regularmente por diversas razones, como mantener relaciones sexuales fuera del hotel con clientes que no habían pagado la cantidad requerida; negarse a mantener relaciones con un cliente que había tomado drogas; embriagarse, aunque beber grandes cantidades de alcohol formaba parte de su trabajo; o llegar tarde al trabajo.(103)

      Otras mujeres informan de que a cada deuda cancelada seguía otra, en un ciclo de servidumbre por deudas del que resulta casi imposible escapar.
          Me enteré de que me habían vendido a un chulo [proxeneta] por 2.200 marcos alemanes (1.125 euros o dólares). Tuve que reembolsarle el dinero que había gastado en mí. Cuando pagué esa cantidad con mi trabajo, me vendió para Kosovo por 1.750 marcos. Nunca acudí a nadie en busca de ayuda porque no tenía la menor libertad. Trabajaba de noche con un [guardián] a sólo 5 metros en todo momento. Estaba encerrada en una habitación durante el día. Si hubiera podido,, habría intentado encontrar a la Cruz Roja para pedir ayuda.(104)
      Mujeres y niñas objeto de trata interna

      Antes de caer víctimas de la trata, fueron víctimas de la violencia doméstica o de violación en la guerra o de una educación deficiente; todas tienen alguna razón para ser víctimas de la trata.(105)

      Además de las que introducidas en Kosovo desde el extranjero, un número cada vez mayor de mujeres y niñas kosovares también son objeto de trata para la industria interna del sexo. Según el Centro para la Protección de Mujeres y Niños, el número de mujeres objeto de trata interna ha crecido de manera espectacular en tiempos recientes, y en el año 2002 se prestó ayuda al doble de mujeres y niñas que en el año 2000. De las 253 mujeres y niñas objeto de trata interna a las que el Centro ayudó durante este periodo, la abrumadora mayoría –aproximadamente el 81 por ciento– tenían menos de 18 años de edad. El 32 por ciento, casi una tercera parte, tenían entre 11 y 14 años.(106) En el 2003, el Centro prestó asistencia en 92 casos más, el 79 por ciento de los cuales eran menores de 18 años.(107)

      La situación económica de Kosovo, sobre todo en las zonas rurales de las que son originarias la mayoría de estas jóvenes, no se ha recuperado después de la guerra, y el desempleo, aunque menor que en el año 2000, sigue siendo de casi el 60 por ciento.
      Según el Centro para la Protección de Mujeres y Niños, el 84 por ciento de las mujeres objeto de trata interna con las que ha trabajado la organización sólo habían recibido un nivel básico de educación. Algunas no habían cursado en su totalidad la enseñanza primaria y el 5 por ciento eran analfabetas. Sólo un 10 por ciento había asistido a la escuela secundaria, y un 1 por ciento había recibido alguna forma de educación superior. En el 2002, el Banco Mundial informó de que sólo el 56 por ciento de las niñas de edades comprendidas entre 15 y 18 años, el grupo más vulnerable a la trata, cursaban la enseñanza a tiempo completo. Pero ni siquiera las niñas con alguna educación son inmunes.

          Yo era una alumna excelente en la escuela. Un día me hice amiga de una niña de otra clase, de la misma escuela. Me invitó a salir juntas. Me presentó a algunas personas a las que agradé y que parecían muy agradables. […] Me llevaron a una habitación y me violaron. […] Desde entonces ya no soy libre(108)

      Personal del Centro para la Protección de Mujeres y Niños informó a Amnistía Internacional de que la mayoría de las jóvenes pertenecían a familias pobres, en muchos casos familias disfuncionales con niveles elevados de violencia doméstica contra las mujeres y alcoholismo. Muchas familias también han sufrido varios años de desplazamiento, guerra y trauma:

          Sufrimos mucho durante la guerra. Quemaron nuestra casa. Hemos vivido tanto terror en [R.] también durante la expulsión. Nada más terminar la guerra, mi padre me casó con el cuñado de mi hermana. Yo no lo amaba. Después de algún tiempo me fui de su casa, golpeada y mutilada. Estaba oscuro. Pedí ayuda en la calle asfaltada del pueblo. Un automovilista se detuvo, me hizo subir en su vehículo y prometió ayudarme y después me llevó a la ciudad. […] Me enviaron a un café bar y me entregaron al propietario de aquel establecimiento. Durante todo el tiempo que estuve allí, me explotaron y violaron repetidamente. Después, el propietario me vendió al establecimiento donde después me rescató la policía, siete meses más tarde. Pedía sin cesar que me dejaran marchar, yel propietario me decía que no trabajaba lo suficiente, y que sólo le reportaba 300 marcos alemanes [150 euros] por mis servicios, mientras que él me había comprado por 1.500 marcos.(109)

      Aunque la mayoría de las mujeres y niñas objeto de trata interna son reclutadas con métodos semejantes a los utilizados con las mujeres procedentes del extranjero, incluso con el señuelo de un trabajo en Europa occidental, parece que un porcentaje más elevado de ellas son secuestradas por la fuerza. Las precarias condiciones económicas también hacen que las mujeres jóvenes sean más crédulas frente al tratante que actúa como “"enamorado”":

          […] le ofrece sacarla de allí. Promete amarla, le promete casarse con ella; le promete un trabajo; le promete sacarla de Kosovo.(110)

      Las mujeres que son objeto de trata interna deben hacer frente por lo general a las mismas condiciones que las que llegan desde fuera de Kosovo, aunque el número de las afirman haber recibido alguna forma de pago son sumamente escasas. Se han encontrado mujeres y niñas autóctonas y extranjeras en los mismos bares, y en términos generales afirman haber recibido el mismo trato de los propietarios y otros trabajadores de los bares, aunque algunas mujeres objeto de trata interna están retenidas en condiciones mucho peores. Muchas han dicho que dormían sólo tres o cuatro horas cada noche, que atendían a entre 10 y 15 clientes al día y que les daban bebidas “"energéticas”" para mantenerlas despiertas.

      La mayoría de las mujeres jóvenes a la que ha asesorado el Centro para la Protección de Mujeres y Niños decían haber trabajado entre ocho meses y dos años antes de escapar o ser “"rescatadas”" por la policía. A diferencia de las mujeres que han sido objeto de tráfico además de trata,(111) sólo el 24 por ciento de estas mujeres autóctonas son remitidas por la unidad de la policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución (TPIU) o por otros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley; la mayoría son remitidas por otros organismos o buscan ayuda por sí mismas cuando logran escapar.

      Algunas mujeres jóvenes son vendidas por miembros de su propia familia. Una niña de 14 años de edad, casada con el propietario de un bar local que la maltrataba y la obligaba a ejercer la prostitución, fue vendida finalmente a tres hermanos que la llevaron a Prishtinë/Priština, para abusar sexualmente de ella y para que lo hicieran también otros hombres.(112) Amnistía Internacional también conoce otro caso, el de una niña romaní de 13 años, que fue vendida inicialmente en matrimonio por 500 euros a un hombre de 40 años, que la golpeaba y la violaba. Cuando escapó de él, volvió a su casa: para reembolsar la suma recibida por el matrimonio, su madre la prostituyó en tiendas de la localidad. La niña tiene que ser protegida ahora de su propia familia. En febrero, la policía de la MINUK informó de la detención de un hombre que había violado a una joven de su propia familia y después la había vendido a otro hombre por 100 euros; fue acusado de violación de una menor y de trata de personas.(113)

      Pero sin el apoyo de la familia, las mujeres jóvenes son aún más vulnerables:
          Mis padres están divorciados. Vivo donde puedo, con la familia de mi tío, con vecinos y primos. Un anciano se dio cuenta de que estaba sola y comenzó a acariciarme. Me invitó a ir a su casa. No paró de decir que me amaba mucho. Me tocó el cuerpo e incluso me dio dinero para que me comprara vestidos y otras cosas. Pero hubo otros hombres que también me tomaron. […] Él los conocía, pero nunca los detuvo. […] Entre otros servicios tenía que hacer strip-tease encima de la mesa en un apartamento, una habitación grande y con mucha gente alrededor que me miraba bailar; también hubo visitantes internacionales, una vez vi a soldados internacionales.(114)

      Está en marcha actualmente un procedimiento judicial en el caso de cinco niños a los que se encontró encerrados en una habitación donde se sospechaba que eran sometidos a abusos por hombres homosexuales y heterosexuales. No se sabe si eran huérfanos o abandonados. Cuando se los encontró, los niños estaban malnutridos, tenían piojos y estaban gravemente traumatizados.(115) Otros menores vulnerables son reclutados inicialmente, según los informes, para vender goma de mascar o mendigar en la calle; mientras que a los niños los ponen a vender cigarrillos o tarjetas telefónicas, a las niñas las obligan a ejercer la prostitución.

      Amnistía Internacional también ha recibido informes según los cuales las mujeres jóvenes de Kosovo son vulnerables a otra forma de explotación sexual que, a juicio de Amnistía Internacional, se inscribe en la definición de trata de personas que figura en el Protocolo sobre la Trata de Personas. Son casos en los que aunque ha tenido lugar una explotación sexual abusiva, no está totalmente claro que exista una motivación económica. En esta forma de trata, niñas de corta edad son secuestradas y después violadas repetidamente, en algunos casos por el mismo grupo de hombres, o secuestradas una y otra vez y obligadas a someterse sexualmente a hombres diferentes durante un periodo de varios meses. Después de semejante calvario, que en algunos casos puede durar hasta un mes, se las pone en libertad, abandonándolas a menudo en las inmediaciones de su casa o escuela; unas semanas o unos meses después vuelven a secuestrarlas. El 14 de febrero del 2004, la policía de la MINUK recibió un informe según el cual una niña de 14 años de edad había desaparecido; después de una investigación, fue rescatada por la policía el 1 de marzo: durante un periodo de 20 días, había sido violada sucesivamente por ocho hombres adultos.(116) En un caso semejante:

          Iba a la escuela. Me di cuenta de que una mujer joven que estaba cerca del patio de la escuela me observaba. Me detuve junto al puesto de un vendedor de burek(117) y me puse a mirar la mercancía. La mujer extraña se acercó a mí y me invitó a un burek. Lo pagó ella. Esto duró algunos días, hasta que nos hicimos amigas. Un día me invitó a dar un paseo con ella en su automóvil. Me fui con ella. No se detuvo en el barrio donde vivo, sino que siguió hasta una carretera que yo no conocía. El conductor era un hombre. Cuando pregunté adónde íbamos, me dijeron que íbamos a visitar una ciudad antigua, en la que yo nunca había estado. En efecto, me llevaron allí y me tuvieron tres semanas seguidas en un motel. Cuatro hombres me violaron. Yo gritaba, pero nadie podía oírme porque tenía la boca tapada. También llegaron otros hombres. Después de tres semanas me llevaron a otra ciudad. Allí, todo el que visitaba aquella casa podía hacer lo que quería conmigo. Después de algún tiempo me dejaron marchar y volví a casa. No me dejaban en paz. Llegaban a la puerta, amenazando con ir a mi escuela y contarles a todos lo que había sucedido. Incluso me amenazaron con decirles a mis padres que fui yo quien decidió libremente ir con ellos. Me vi obligada a ir con ellos una y otra vez, una semana tras otra y a veces incluso durante tres meses. No pude seguir asistiendo a la escuela porque habían pasado algunos meses y yo estaba ausente desde principios de octubre. [...] Siento tanta vergüenza y tengo la sensación de que todo el mundo me mira como si fuera una delincuente, y tengo tanto miedo de [...] Nunca me pagaron. Me daban comida y me vestían con trajes de novia. Tiritaba de frío cuando en invierno tenía que ponerme minifaldas y estar casi desnuda. Cuando me resfriaba, no podía ir al médico. Me daban píldoras y un jugo preparado especialmente para mí. No podía salir ni siquiera cuando me llevaron de nuevo a mi casa, y nunca les conté a mis padres lo que me había sucedido, porque tenía miedo y vergüenza, hasta que fue demasiado para mí, y demasiado tarde.(118)

      La trata de mujeres de Kosovo al extranjero

      Las mujeres y niñas albanokosovares, serbias y romaníes también se enfrentan a un riesgo cada vez mayor de ser objeto de trata con destino a otros países. Cuando se redacta este documento, su principal destino son las zonas de Macedonia en las que predomina la etnia albanesa, donde según los informes de la unidad de la policía de la MINUK encargada de las investigaciones sobre la trata de personas y la prostitución (TPIU), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Centro para la Protección de Mujeres y Niños señalan la llegada de jóvenes kosovares que son revendidas a las redes de trata de Kosovo al extranjero.(119) Sin embargo, las mujeres jóvenes que son objeto de trata interna también informan de que se les ofrece trabajo en Italia, y parece ser que con creciente frecuencia son objeto de trata con destino a Italia y otros países de Europa occidental a través de Albania.

          Un amigo mío, mayor que yo, me dijo que podía ayudarme a conseguir un trabajo en Macedonia; era una oportunidad de dejar atrás todas las cosas malas [había si